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BLANQUEAMIENTO DENTAL
En una sociedad y un tiempo en los que el atractivo físico se ha convertido en un valor importante, no contar con una bonita sonrisa ha pasado a ser una causa de complejos estéticos. Es habitual ver cómo muchas personas no sonríen o se tapan el rostro con la mano cuando no pueden evitar hacerlo con el fin de no mostrar su descolorida dentadura. Dado que unos dientes blancos y brillantes son una característica casi imprescindible, el blanqueamiento ha pasado a ser uno de los tratamientos de estética dental más demandados.
Las causas por las que nuestros dientes pierden su color natural son numerosas: la más común es el consumo de tabaco o bebidas como el café, té, los refrescos de cola o el vino; pero también pueden tener alteraciones en el tono de su dentadura personas que han estado sometidas a tratamiento con tetraciclinas (un tipo de antibiótico); o quienes sufran problemas en la composición de los dientes, como la fluorosis (exceso de flúor) o defecto en el esmalte por falta de calcio, por ejemplo.
El blanqueamiento dental más habitual es un tratamiento poco agresivo basado en la acción del peróxido de hidrógeno (H2O2), coloquialmente conocido como agua oxigenada. Éste, al entrar en contacto con calor o una luz especial, se descompone en radicales (agrupamiento de átomos) de agua y radicales libres de perhidroxilos que son capaces de actuar tanto en el exterior como en el interior del diente, blanqueando así el esmalte y la dentina, estructuras de las que depende el color de los dientes.
Aunque el color de los dientes está determinado genéticamente, la tonalidad de éstos se mide a través de guías de colores estandarizadas que van desde el más blanco hasta el más oscuro hasta alcanzar un máximo de 15 tonalidades. Gracias a un blanqueamiento con peróxido de hidrógeno, podemos reducir entre 5 y 10 tonos, lo que significa que una sonrisa muy amarillenta o grisácea puede volver a lucir su blanco original.
Sin embargo, existen casos en que el paciente presenta manchas profundas en sus dientes o que estos presentan un color amarillento intenso. En estos casos extremos, un blanqueamiento dental con peróxido de hidrógeno no sería suficiente para devolver a los dientes su tono blanco habitual. Así, para blanquear los dientes de este tipo de pacientes, la mejor alternativa sería el uso de carillas dentales, bien de porcelana o bien de composite.
Vamos a tratar a continuación las diferencias entre los diversos tipos de tratamientos para conseguir un blanqueamiento dental. Muchas personas recurren a productos blanqueadores para usarlos en casa porque consideran que la pérdida del color natural de sus dientes no es tan grave como para acudir a un profesional. Como se verá a continuación, la intervención de un dentista siempre será necesaria - en mayor o menor medida - para conseguir unos resultados óptimos en estos tipos de tratamiento.
Analizamos cuatro posibilidades distintas para conseguir blanquear los dientes:
1 - Blanqueamiento dental clínico:
En este caso, el tratamiento sólo dura una hora y el resultado está asegurado. Indudablemente, el blanqueamiento dental clínico es el que aporta mejores resultados, en un período de tiempo más corto y el que menor "esfuerzo" requiere por parte del paciente.
2 - Blanqueamiento domiciliario:
Se conoce con este nombre al uso de productos blanqueadores en casa y sin supervisión de un especialista. Habitualmente, supone un gasto de dinero inútil, ya que muchos de estos productos pueden quitar alguna mancha leve en la mejor de las situaciones, pero la mayoría nunca produce efectos visibles de reducción de tonos.
3 - Blanqueamiento domiciliario bajo supervisión profesional:
Es una alternativa más productiva al blanqueamiento en casa. En este caso, el odontólogo entrega unas fundas transparentes a medida para la dentadura (cuyo molde se fabricará en laboratorio tras una sesión previa para tomar medidas), así como un producto blanqueador y unas jeringas para su implantación, que deberán conservarse en frío.
Cada semana se procederá a hacer una revisión con el dentista que supervise este tratamiento, con el fin de comprobar que dicho tratamiento está dando sus frutos. Asimismo, el especialista puede ver si existe algún problema y podrá resolverlo a tiempo, antes de que pueda causar algún daño.
4 - Técnicas mixtas o blanqueamiento dental combinado:
Al igual que ocurre con el anterior tipo de blanqueamiento, en este caso se combinan sesiones clínicas con blanqueamiento domiciliario. La única diferencia es que, desde la primera sesión, existen resultados visibles y, por tanto, el éxito del tratamiento se produce antes (en ocasiones, basta con una semana de tratamiento domiciliario para completar el blanqueamiento).
No hay que olvidar que tanto en este caso como en el caso del blanqueamiento domiciliario bajo supervisión profesional deben llevarse a cabo, una vez finalizado el tratamiento, sesiones de refuerzo anuales.
También hay que tener en cuenta que, independientemente de la técnica por la que se decida, es necesaria una limpieza bucal previa para acabar con las manchas exteriores y para que el blanqueamiento se lleve a cabo con el mejor resultado posible.
Ventajas e Inconvenientes del Blanqueamiento Dental Clínico
Teniendo en cuenta que la odontología estética persigue la mejora del aspecto de nuestra sonrisa, haciéndolo de forma que el resultado sea natural, las ventajas de un blanqueamiento dental para alcanzar este objetivo son:
- La reducción del color amarillo de los dientes entre 5 y 10 tonos, pudiendo recuperar el blanco natural de los mismos y permitir al paciente el volver a lucir así una sonrisa perfecta.
- El resultado se consigue de forma inmediata (el blanqueamiento clínico dura tan sólo una hora).
- Al tratarse de un tratamiento conservador, su procedimiento no causa dolor ni es invasivo.
- Si el blanqueamiento dental inmediato se realiza correctamente y si se llevan a cabo unos buenos hábitos tras el tratamiento, siguiendo los consejos del dentista, el resultado puede ser bastante duradero.
Sin embago hay que señalar que:
- Durante los primeros días posteriores al tratamiento, puede aparecer sensibilidad dental.
- Requiere que, durante unos días después del tratamiento, se lleve a cabo una dienta exenta de alimentos con colorantes y, por tanto, evitar bebidas como el café, té y colas, o productos como el tomate, la zanahoria o el chocolate.
- El blanqueamiento dental con peróxido de hidrógeno no es efectivo en determinados casos como los de coloraciones muy pronunciadas y, bajo ningún concepto, se podrá obtener un tono más blanco del natural de nuestros dientes.

