Plan Nutricional Personalizado | Balón Intragástrico | Dieta Proteinada
Test de intolerancia alimentaria
BALON INTRAGASTRICO
El balón intragástrico es un dispositivo de aplicación no quirúrgica, pensado para facilitar la pérdida de peso en pacientes obesos, con un Índice de Masa Corporal superior a 30, en los que se ha producido un fracaso repetido de tratamientos dietéticos, farmacológicos, y de modificación de conducta, de modo aislado.
Es un procedimiento de aplicación temporal, que permite una pérdida de peso de 15-20 kg. en 6 meses. Se sustenta además en una reeducación de los hábitos dietéticos y en una adecuada dieta dirigidas por un especialista, así como en la realización mantenida de ejercicio físico.
El procedimiento es muy sencillo: bajo sedación y mediante endoscopia, se introduce un balón de silicona vacío en el estomago, que posteriormente es rellenado con unos 500 CC de suero fisiológico. El resultado es una disminución de la capacidad del estómago y un enlentecimiento de la digestión, lo que determinará una disminución del apetito y una rápida sensación de saciedad, consiguiendo la pérdida de peso sin esfuerzo. La intervención dura unos 30 minutos y no requiere ingreso hospitalario.
Un equipo constituido por médicos, nutricionistas y psicólogos hará un control exhaustivo del paciente mientras dure el tratamiento, vigilando su evolución y ayudando a reeducar los hábitos físicos y alimenticios. Este aprendizaje ayudará al paciente a mantener o, inclusive, perseverar en la perdida de peso, una vez retirado el balón intragástrico. La experiencia clínica manifiesta que dos tercios de los individuos tratados mantienen el peso alcanzado durante el tratamiento.
El balón se mantendrá como máximo 6 meses en el estómago y la retirada del mismo se efectuara de modo similar a la introducción, tras la que se mantendrá un estricto control médico periódico.
La aplicación indiscriminada del balón intragástrico no es recomendable, ya que entraña ciertos riesgos. Su colocación está indicada en pacientes con una obesidad leve o moderada, cuando han fallado otros métodos y esta obesidad conlleva riesgos significativos para la salud. En esta situación, el balón puede ayudar a romper el circulo vicioso que se crea cuando, incapaz de mantener el régimen de forma continuada, el hambre le impulsa a comer de nuevo en exceso, y se rehabitúa progresivamente a una nutrición inadecuada.
El éxito de la técnica del balón intragástrico va a depender, al menos en un 50%, de la dieta que siga y de su tolerancia al procedimiento, en los meses posteriores a su inserción. La garantía de buenos resultados exige una estrecha colaboración entre el paciente de obesidad y su equipo médico.
No deben someterse a esta intervención pacientes con trastornos endocrinológicos, o de personalidad, que no les van a permitir seguir una dieta, ni los que han sufrido una cirugía gástrica previa, hernia de hiato o trastornos severos de la coagulación.
Posibles problemas de la aplicacion de esta técnica:
La aplicación de un balón intragástrico es una técnica delicada, no exenta de posibles riesgos y problemas que debe conocer:
a) Problemas en la inserción o retirada, con lesiones esofágicas o gástricas.
b) Incomodidad por la presencia del balón intragástrico, en los primeros días tras su introducción, caracterizados por dolor de estomago, nauseas, y a menudo vómitos. Se le aplicara protocolo terapéutico para minimizar estas molestias.
c) Con el tiempo, el balón intragástrico puede desinflarse, por ello es tan importante que no permanezca mas de 6 meses (3 meses si tiene operaciones previas en el abdomen). Los síntomas pueden consistir en primer lugar, aparición de orina de color azul, y excepcionalmente dolor de vientre, nauseas y vómitos, si el balón intragástrico pasara al intestino ocluyéndolo. En este caso, probablemente habría que operar para extraer el balón gástrico.
d) Pueden aparecer gastritis o incluso ulcera de estomago, motivo por el que se le prescribe sistemáticamente un protector gástrico.
Protocolo de aplicación de la técnica
En primer lugar, el paciente de obesidad será atendido por la especialista en nutrición del equipo médico, que le ayudará a descifrar sus trastornos alimentarios, y le apoyará en el control del régimen dietético que ha de llevar, hasta lograr que una vez retirado el balón intragástrico, sus hábitos se hayan modificado lo suficiente como para no sufrir nuevos aumentos ponderales.
Se realizará estudio analítico adecuado para valorar su situación , así como electrocardiograma
Previamente al procedimiento, será visitado por nuestro anestesista, que se encargará del estudio pertinente de cara al procedimiento de inserción.
Tras la introducción del balón intragástrico -en sala de endoscopia, y monitorizado-, quedará unas horas en observación, y sólo excepcionalmente pasará la noche ingresado. Durante unos días, serán normales náuseas dolor de estómago y vómitos. Esta es la reacción natural a la presencia de un cuerpo extraño en el estómago. Son también frecuentes el estreñimiento y el meteorismo, que podrán ser tratados. Dispondrá de un número de teléfono para que, 24 horas al día, pueda usted llamar con cualquier duda.
con una frecuencia semanal durante el primer mes, y mensual durante los 6 meses en que porte el balón intragástrico, será controlado por el equipo médico encargado de su seguimiento. Deberá vigilar el color de la orina, contactando con nosotros en caso de que aparezca azul, señal de desinflado del balón intragástrico. También deberá informarnos de situaciones como la reaparición de dolor de estómago, o cualquier otra manifestación anormal.
Previamente a la retirada del balón intragástrico -nunca más allá de los 6 meses-, se le realizará analítica de control, y se le volverá a citar para el procedimiento de extracción del balón intragástrico.

