VIH o Sida

VIH o SIDA

SIDA son las siglas de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. El SIDA es causado por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).
El VIH ataca al sistema inmunológico del cuerpo, principalmente a los linfocitos T.
El sistema inmunológico es el encargado de defendernos ante las infecciones y de combatirlas cuando se producen. Su fallo provoca que podamos contraer enfermedades con total facilidad.

Sin embargo, no todas las personas con VIH (seropositivos) contraen el SIDA, especialmente si reciben el tratamiento adecuado. El SIDA es la última etapa de la infección por VIH.

El VIH se encuentra y puede transmitirse a través del semen, los líquidos vaginales, la sangre y la leche materna, por tanto puede contagiarse a través de las relaciones sexuales sin protección (vaginales, anales u orales) con una persona infectada. El SIDA también puede contagiarse por compartir agujas o mediante el contacto con la sangre de una persona infectada.
No debes compartir artículos personales con una persona infectada, como por ejemplo, hojas de afeitar y cepillos de dientes, ya que pueden tener sangre.
Las mujeres pueden transmitírselo a sus hijos durante el embarazo o el parto (“trasmisión vertical”)

El virus del sida NO se transmite:

  • Por el aire ni por el agua.
  • A través de animales o insectos (como los mosquitos).
  • Por compartir los cubiertos, servilletas, los aseos o cualquier otro instrumento que no implique contacto sanguíneo o de fluidos sexuales
  • Por las heces, el fluido nasal, la saliva, el sudor, las lágrimas, la orina o los vómitos, a no ser que estén contagiados de sangre.
  • Por tocar, besar, acariciar, o abrazar a una persona infectada

El diagnóstico de la infección por el virus del sida se realiza mediante un análisis de sangre. En realidad, esta prueba no busca la presencia del VIH, sino de anticuerpos que se han producido para luchar contra el virus. Generalmente, el organismo tarda entre un mes y seis semanas hasta que se producen suficientes anticuerpos para registrarlos en una de estas pruebas, por lo que si se ha encontrado en alguna de las prácticas consideradas de riesgo es conveniente esperar un periodo “de ventana” de tres meses antes de someterse a la prueba del VIH. Estos análisis son muy sencillos de realizar y permiten establecer con certeza si existe o no infección.
En los pocos casos en que pudiera quedar duda, se realizan pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico, como el Western blot. La determinación cuantitativa del ARN, denominada «carga viral» se ha incorporado como prueba de rutina, pues es muy útil desde el punto de vista pronóstico y para evaluar la eficacia del tratamiento. Permite un diagnóstico de la infección más precoz que la detección de anticuerpos: éstos no aparecen en sangre sino al cabo de unas 4-6 semanas. Durante ese tiempo llamado período “de ventana”, el análisis para detectar anticuerpos es negativo, pero el individuo transmite la enfermedad.

Hasta ahora no existe un tratamiento que cure la infección del VIH o SIDA. Es una enfermedad crónica y el virus permanece de por vida en tu cuerpo. Sin embargo sí que existen fármacos que consiguen retrasar la aparición de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Se deben tratar también las enfermedades que aparecen como consecuencia de la deficiencia del sistema inmunitario (neumonías, tuberculosis, Sarcoma de Kaposi, candidiasis, etc).

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