Enfermedades de transmisión sexual

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) hasta finales del siglo pasado eran conocidas como Enfermedades Venéreas y comprenden una serie de enfermedades de naturaleza infecciosa, en las que la transmisión sexual, tanto en relaciones hetero como homosexuales, supone un importante mecanismo epidemiológico, sin que ello implique que sea el único.

Los avances en estudios epidemiológicos han permitido incorporar progresivamente un gran número de agentes que las producen, destacando:

  • Bacterias:
    • Treponema pallidum (Sifilis o chancro duro)
    • Neisseria gonorrhoeae (Gonococia o gonorrea o blenorragia)
    • Haemophilus Ducreyi (Chancro blando)
    • Chlamydia trachomatis (Uretritis, cervicitis, linfogranuloma venéreo…)
  • Virus:
    • VIH y VIH II (Sida)
    • Papilomavirus humano (HPV)
    • Virus del herpes 1 y 2 (Herpes genital)
    • Virus de la Hepatitis B y C
    • Virus del Mulluscum contagiosum
    • Citomegalovirus
  • Hongos:
    • Cándida albicans (Candidiasis o algodoncillo)
  • Protozoos:
    • Tricomonas vaginalis
  • Artrópodos:
    • Sarcoptes scabiei (sarna)
    • Phthyrus pubis (ladilla)
  • La importancia de las ETS radica en varios aspectos
    • El elevado número de casos que aparece en la poblacion
    • Las posibles compilaciones a las que pueden dar lugar si no son bien tratadas (enfermedad inflamatoria Pelviana, embarazos ectópicos, oftalminas neonatorum, esterilidad, carcinoma de cuello uterino,…)
    • Invalideces y secuelas importantes
    • Los elevados costes económicos y sociales que provocan

Para su prevención, en general, la mejor medida es la de tener relaciones sexuales con protección, ya sean vaginales, orales o anales, si bien hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones esta medida no supone una protección completa

Casi la mitad de la población sexualmente activa está contagiada por alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS), que a veces son asintomáticas y pasan desapercibidas, y pueden tener graves consecuencias a largo plazo. Por eso es muy importante acudir a las revisiones periódicas o consultar al médico cualquier anomalía que aparezca, así como para obtener una información completa en caso de dudas, para la prevención o para un adecuado tratamiento.

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